Blue Suede Shoes

Tengo una manía desde hace mucho tiempo: cada vez que paso por un lugar en el que una chica está sentada, con un pie desnudo, me llevo el zapato —zapatilla y zapato, con tacón o sin tacón, sandalia, botines, etc.— que no esté usando. La mayoría de las veces, salgo corriendo por miedo a ser atrapado. Como ave rapaz que se lanza por la presa, calculo la distancia y velocidad adecuadas para salir airoso de la empresa. Escapar despavorido, sin posibilidad para ver atajada mi operación. Otras —es tal la maestría que he desarrollado— simplemente cojo disimuladamente el calzado y me quedo sentado incluso en un banco o mesa cercana para contemplar desde lejos las reacciones de los protagonistas de mi escena del crimen. 

El origen de este impuso he de buscarlo en mi adolescencia. Recuerdo una prima rubia con la que compartía largos ratos, junto a la familia, que se llamaba Raquel, la cual desempeñaba esta costumbre a menudo. En ese momento, ante tal espectáculo de la naturaleza, mis ojos no podían mirar en otra dirección que no fuera su tobillo desnudo que solía adornar con una pulserita plateada con cuentas de elefantito de trompa larga. Su empeine pálido, salpicado con lunares negros. Sus dedos, armónicamente distribuidos por el espacio, merecedores de ser inmortalizados por Miguel Ángel. Sus uñas pintadas de colores vivos y fosforescentes. Visión ante la cual podía permanecer embelesado sin miedo a ser sorprendido. Pocas veces me había sentido tan cómodo observando sin miedo a ser visto. Ya antes me habían atraído los escotes interminables de mi tía de San Sebastián que nos visitaba los veranos. Otras, las largas piernas cruzadas de las niñas de la clase cuyas faldas cortas dejaban el suficiente espacio en mi imaginación para fantasear con colores, texturas y formas de las telas ocultas a la vista. Momentos de ensimismamiento interrumpidos a menudo tras ser increpado: ¿Y tú? ¿Qué miras? Sin embargo, con los pies desnudos era diferente. Jamás, a ninguna chica, le llamó la atención mi interés por esa parte del cuerpo. Quizás alguien interesado por la podología, podían pensar.

Así, sobre todo durante los primeros meses de la primavera, cuando el buen tiempo llega, me aficioné a frecuentar sitios donde, por efecto de la calor, las chicas se descalzaban. Terrazas de cafeterías. Bancos de parque público. Bordes de fuentes... Cierto día me quedé absorto, durante unos minutos, por el empeine sinuoso, de una chica morena, que frotaba con su pantorrilla, con movimientos sugerentes. Producto de la excitación, en el punto álgido de mi fantasía, me concentré en la sandalia marrón del pie derecho, tumbada en el suelo, de la que se había descalzado unos segundos antes. Decidido, me levanté, me aproxime hasta ella y, sin dudarlo, la cogí del suelo, tras lo cual salí huyendo despavorido sin parar de correr.

Pasé varias noches con el calzado debajo de la almohada fantaseando con cada una de las partes que componían la anatomía del pie al que había pertenecido. Unos días más tarde, volví a sentir el impulso de acudir a realizar nuevas capturas. De esta forma, hice de esta locura temporal un hábito. Cierto día me detuvo la policía y les expliqué que lo hacía por acabar con el hambre en el mundo. Sin denuncias de por medio, me enviaron a tratamiento por un especialista que me diagnosticó con algo cuyo nombre no puedo recrear pero que me da la coartada para seguir dándole rienda suelta a esta costumbre.

 

Comentarios

  1. Hola Mario tu historia es muy original y da una sonrisa. 🙂 No sabia que te gustaban los zapatos. En frances eres un "calceophile". Que tengas un buen fin de semana

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    1. Gracias, Myna, por la lectura y por la información :) !

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  2. Pues tu personaje tendría trabajo estos días por aquí....😅42°🦶👌
    Un abrazo fuerte.

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    1. De eso estoy seguro :) ! Un abrazo fuerte para ti también :)!

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  3. Grande Mario, buena descripción de la "manía" y fantasías del protagonista ;) un abrazo grande.

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  4. Te superas por día mi más sincera en hora buena Feliciano Pérez

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  5. Hola Mario, ¡me encanta leerte! Consigues crear personalidades y ambientes muy intensos en pocas palabras. Un abrazo fuerte,
    Tu prima Susana

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  6. Hola Mario, m encanta tus historias ! Donde vas a buscar todo esto 😁. Un abrazo!

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    1. Muchas gracias, Mercedes :) Pues mira, Mercedes, ahí paso un poquito de tiempo en cada historia pero al final va surgiendo. Un abrazo para ti también :)!

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